Antes de estar frente a un paciente, nuestros estudiantes tienen un lugar para practicar, tomar decisiones, equivocarse y volver a intentarlo. Ese lugar es el Centro de Simulación Clínica de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de los Andes, que hoy se relanza con una infraestructura renovada y una mirada hacia el futuro de la formación en salud.
Una historia que comenzó antes de tener estudiantes
La historia del Centro de Simulación Clínica está ligada a los primeros años de la Facultad. Desde su planeación, la formación práctica fue concebida como un componente fundamental del proyecto académico.
2001 | El origen del proyecto
El doctor Jaime Toro, junto con los doctores Gustavo Quintero y José Félix Patiño, impulsa la planeación de la Facultad y el diseño de su currículo, de la mano del Comité Médico Ejecutivo de la Fundación Santa Fe de Bogotá.
2004 | Una apuesta por la formación práctica
En abril, la Universidad invierte cerca de US$212.000 en los primeros equipos de simulación, cuando todavía no había un solo estudiante matriculado.
Ese mismo año, durante el segundo semestre, la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud inicia actividades.
2007 | Un nuevo espacio para aprender
Se inaugura el edificio que actualmente alberga el Centro de Prácticas, escenario que con el tiempo se convertiría en uno de los lugares fundamentales para la formación práctica de los estudiantes.
Hoy | La simulación mira hacia el futuro
Más de dos décadas después, el Centro de Simulación Clínica se relanza con una infraestructura renovada y una visión que busca ampliar las posibilidades de la simulación en la formación de profesionales.
Practicar antes de ejercer
Una urgencia. Un procedimiento. Una decisión que debe tomarse bajo presión. En el Centro de Simulación Clínica, los estudiantes pueden enfrentarse a escenarios que reproducen, con el mayor realismo posible, situaciones de la práctica profesional. Pueden repetir un procedimiento, analizar una decisión, identificar un error y volver a intentarlo.
Aquí, equivocarse hace parte del aprendizaje, la simulación permite construir confianza y desarrollar habilidades antes de dar el siguiente paso: enfrentarse a un paciente real. Por eso, el Centro funciona como un puente entre los conocimientos adquiridos en las aulas y los desafíos de la práctica clínica.
De los primeros pacientes simulados a una nueva generación de aprendizaje
Durante el relanzamiento, el decano de la Facultad, Dr. Jairo Roa, recordó que la apuesta por la simulación comenzó prácticamente con el nacimiento mismo del proyecto académico.
La historia también ha evolucionado con el tiempo. Como explicó el Dr. Diego Vivas, director del Centro de Simulación Clínica, desde sus inicios la Facultad concibió la simulación como una estrategia de enseñanza de alta fidelidad y complejidad. El uso de participantes simulados, preparados para representar distintos escenarios clínicos, hizo parte de esta apuesta desde sus primeras etapas y, con el tiempo, se ha complementado con nuevas tecnologías, simuladores y metodologías que han ampliado las posibilidades de formación.
Hoy, el Centro ya no se concibe únicamente como un laboratorio de entrenamiento clínico. Su propósito es seguir evolucionando como un espacio de formación y abrir progresivamente sus posibilidades a otras profesiones, ampliando el alcance de la simulación más allá de las ciencias de la salud.
Porque aprender a cuidar también implica aprender a decidir, practicar, equivocarse y volver a intentarlo.













